MITOS Y LEYENDAS
EL MARAVELÍ - El buque fantasma!!!
En la costa pacífica colombiana existe la leyenda del buque Maravelí, que en forma misteriosa viaja por las noches en el Océano Pacífico. Los bogas y pescadores ven este buque fantasma en los días de la Semana Santa: sube y baja con las olas y huye de los tifones violentos, según las gentes, lleva lámparas amarillas con candelas en el palo mayor. Su luz refulgente es de tal intensidad que enceguece a los animales, hiela la sangre de los hombres y daña los sembrados.
La rapidez del Buque Fantasma es impresionante según los costeños del Pacífico. En un instantes de encuentra en el Mataje, pasa a la ensenada del Gallo, en las abras de Ancón de Sardinas, o se balancea indolente en la isla de los Cocos o en el Malpelo coralino.
Algunos pescadores de Iscuandé dicen que el Buque Fantasma tiene como mil brazas de largo, quinientos pies de eslora, una gran manga, ochenta pies de puntal y una velocidad incalculable.
Las gentes hablan de que en el Maravelí se hacen fiestas misteriosas con bailes siniestros, diversiones de aquelarre, música con instrumentos antiguos, y se escuchan gemidos, cadenas, seres que lloran y maldicen, gritos profundos y un ambiente de misterio y desolación.
El Buque Fantasma lo han visto los marinos de Tumaco y los bogas de Barbacoas. Existe la creencia de que es la proyección de un buque que hizo tráfico de esclavos en la época colonial; otros relatan que es el fantasma de un buque que cargaba las riquezas que se obtuvo de las explotaciones del caucho y del cacao de las regiones de la Amazonía, el Putumayo y el Caquetá, y que se hundió en el Pacífico con toda su tripulación.
Existe la creencia de que quien mira de cerca el Maravelí se enloquece, o queda ciego, o muere lanzando gritos espantosos; los perros aúllan y los animales corren presos del terror. El Buque Fantasma viaja sin descanso a toda máquina, estremece los bosques de manglares y llena de misterio la naturaleza. Es el terror de las gentes del litoral pacífico.
LAS BRUJAS!!!
Las brujas: “Que las hay, las hay; pero no hay que creer en ellas”, se dice popularmente. De ellas se afirma que son mujeres hechiceras que tienen pacto con el diablo y que acostumbran viajar emprendiendo vuelos por las noches, a través de sus senos que convierten en alas, o simplemente viajan en palos de escobas y canastos, porque durante el día les está prohibido hacerlo. Para poder volar es menester que no coman sal, pues las que lo hacen corren el peligro de desplomarse de las alturas.
Las brujas pueden aparecer bajo diferentes formas: una muy común es la de transformarse en murciélago y chuparse la sangre de los recién nacidos; también, puede hacerlo en forma de gallina, gato o culebra.
A las brujas les gusta posar en los techos de las casas y reír a carcajadas. Asustan tanto a jóvenes como a viejos, pero tienen preferencia por los niños a quienes de noche besan, dejándoles en sus mejillas tiernas, el sello de su boca y el morado del efecto chupador. A éstos no pocas veces se los llevan para el monte, de donde sus padres o familiares tienen que sacarlos.
Para alejarlas de la casa se debe colocar una escoba detrás de la puerta principal de la casa. Para que no hagan daño, se acostumbra llevar una flor de ruda en los bolsillos o poner ajos debajo de las almohadas; también, se riega la cama con hojas de mostaza o granos de arroz mezclados con cebada. A los niños le colocan escapularios y medallas para alejarlos de su influencia.
Para atraparlas, lo más efectivo es regar sal en la casa. Algunos acostumbran mezclarla con pimienta; y se dice que cuando mueren les chilla un gato o un sapo en el estómago.
Las brujas son el mito antropomorfo más temido por nuestras sociedades campesinas. Por lo regular, son mujeres de cierta edad, aspecto desapacible, y ojos enrojecidos y desorbitados por el permanente trasnocho al que están sometidas. Lucen cabellos desordenados y vestidos deshilachados; tienen narices largas y puntiagudas, y caminan encorvadas por el peso y el paso de los años, que no perdonan. Para ver mejor en la oscuridad dizque le prestan los ojos al gato, a la lechuza o al búho. 






LA TUNDA!!!
La Tunda es un ser mítico de los pueblos litorales o costas del pacífico, muchas tradiciones orales la representan como una mujer que cambia de aspecto constantemente según sus víctimas, por ejemplo suele transformarse en la mamá de un niño pequeño, hermana, tía, o mujer hermosa en caso de hombres si a ella le gustan; aunque en también se dice que puede adoptar la forma de animales domésticos, la distinción más representativa de la Tunda es la de sus pies deformes, pues mientras el uno es pequeño como el de un niño, el otro tiene la forma de una cruz de madera o de un molinillo.
Suele presentarse como una mujer tranquila que atrae a sus víctimas hacia la espesura del bosque, adoptando la forma de madre o algún familiar femenino, cuando las tiene perdidas les da de comer camarones que toma de los esteros, los cocina en el interior de su cuerpo, o se dice que los camarones ella los sirve de su trasero, cuando sus víctimas comen de éstos camarones quedan “atundados” o alelados y no son los mismos, o los mata si ella prefiere.
Según la tradición oral se dice que, para buscar al “atundado” o perdido se debe ir con bombos, platillos, oraciones o conjuros indispensable con un padrino o madrina del desaparecido, aunque también se cree que para espantar a la tunda hay que buscar a su víctima con una jauría de perros, pues el ladrido de éstos la hará huir.
En algunos casos la tunda hace perder a sus víctimas llevándolas a una dimensión desconocida en la cual por más que caminen y caminen siempre regresarán al mismo sitio, donde no se puede percibir sonido alguno.
EL RIVIEL !!!
Se trata de un "endriago" que se deleita causando espanto a los pescadores nocturnos. Cuentan que el riviel se aparece en un potrillo (canoa) mocho, es decir, que no tiene proa y en su lugar esta protegido por una tabla que impide la penetracion del agua. Este espanto se les presenta a los pescadores nocturnos, a quienes pre¬gunta en forma sencilla "amigo, ¿como esta la pesca?" y cuando el pescador le responde, siente que el potro empieza a ponerse pesado hasta el punto de no poder moverlo. Si el pescador no acepta el dialogo propuesto por el riviel, este se conforma con confundirlo de tal manera que no consigue enrumbar su embarcacion y solo puede hacerlo al amanecer, cuan¬do ya no recuerda nada de lo sucedido. Hay quienes afirman que el riviel acostumbra chuparle el cerebro a algunas de sus victimas, quienes son encontradas con el craneo totalmente vacio.

EL DUENDE!!!
Este personaje ha traspasado los limites nacionales y su popularidad es casi universal, ya que tanto en el litoral pacifico como en el departamento y la nacion ha hecho sus diabluras. Segun las versiones, el duende hace sus apariciones presentandose como un niño que luce un enorme sombrero y en ocasiones fumando un tabaco tambien grande. Tiene como caracteristica el ser muy enamorado de las señoritas que aun conservan su virginidad, a las que les manifiesta su atraccion llenando su cama con algunas frutas, flores, afir¬mandose que hasta dinero les deja debajo de la almohada de su elegida. Una vez que el duende ha logrado convencer a la infortunada muchacha, la traslada hacia el monte en donde se dedica a acariciar sus senos, cuando esta es pasiva, y cuando se resiste, las golpea y las deja abandonadas en lo alto de las copas de los arboles. Algunos aseguran que el duende es un gran guitarrista y que enseña a tocarla en forma extraordinaria, a quien es capaz de enfrentarse a pelear con el. De su forma de niño va tomando le estatura de su Contrincante y si este lo vence en la lucha, lo convierte en un virtuoso del instrumento, pero si es derrotado, se dolera de la golpiza que el duende le suministra en la batalla.

EL MOHÁN O MUÁN
Esta es una de las más tradicionales narraciones de nuestro país, siendo el mito más generalizado en Colombia enraizado en costumbres indígenas y cuya ubicación no ha sido exactamente establecida ya que para muchos pertenece a la tradición de los andes huilenses, para otros al Departamento del Tolima y hasta de la región antioquena, razón por la que se le conoce con diversos nombres, tales como: El Mohan de Yarumal, El muan, El Tigre Mono, El Mohan del Tolima, entre otros. Se dice que era un hechicero que tuvo una visión anticipada de la llegada de los españoles y de los terrores de la conquista, por lo cual se refugió en el monte y se convirtió en el dios de los ríos. Su descripción es la de un indio viejo de tamaño gigantesco y aspecto demoníaco, con un sólo ojo, con el cuerpo peludo, la cabeza greñuda, ojos y mirada brillante, boca muy grande y uñas muy largas, buen fumador de tabaco y enreda las redes de los pescadores, llegando a veces a ahogarlos, sobre todo a orillas del río Magdalena. Vive en el monte cerca a los playones de los ríos, que aprovecha para calentarse al sol en la mañana. Ha sido visto fumando y tocando tiple. Dicen de él que es juguetón, andariego, mujeriego, buscador de aventuras, maligno, enredador, libertino y que persigue a las mujeres jóvenes y bellas. Es además antropófago, se roba los niños y después de chuparles la sangre se los come asados. Como es un gran fumador, para calmarlo le dejan tabaco en las rocas cerca a los ríos. Hay una segunda descripción que dice lo siguiente: en Ambalema, por ejemplo, es un hombre pequeño, musculoso, de pelo "candelo", barba hirsuta, también roja, ágil, vivaracho, y tan sociable que muchas veces salía a mercar en compañía de los demás, ya que en esa forma se daba cuenta de todo y podía actuar con más efectividad. Se le conocía porque en sus compras nunca incluía la sal, artículo éste tan indispensable para el sostenimiento diario.

LA LLORONA
Cuentan que la Llorona es el alma en pena de una mujer despojada de sus hijos, por eso su llanto errabundo. En algunos relatos se le define como una madre soltera que decidió no tener a su hijo y por eso aborta, acarreándole esto el castigo de escuchar permanentemente el llanto de su niño. Este castigo la desesperó y la obligó a deambular por el mundo sin encontrar sosiego, llorando, gimiendo e indagando por el paradero de su malogrado hijo. La Llorona es pues, independientemente de las circunstancias y variantes que cada región le de a su identidad, un mito genérico de los que personifican a un espíritu de una madre en pena, simbolizando a la vez, el castigo al proceder de algunos padres que de forma irresponsable y sin medir las consecuencias de sus actos, conciben los hijos para luego evadir sus obligaciones, recurriendo al aborto, como si la criatura por venir fuese la culpable de sus errores. Esta leyenda surgió para evitar la proliferación de los abortos provocados, especialmente, en las madres solteras. Cabe resaltar que los pintores ante la dificultad que conlleva representar en forma no grotesca un aborto, suelen hacer aparecer en sus obras a la Llorona como una mujer embarazada con lágrimas sobre su rostro dolorido. Representación que, sin embargo, no se adecua cabalmente al relato.

LA MADRE DE AGUA
Es una de las deidades acuáticas que tiene gran aceptación entre los ribereños de Tolima, Antioquia, y el Magdalena Medio. Es la historia de una una ninfa de las aguas. Es una niña muy hermosa de cabellos áureos y fulgurantes, casi blancos; sus ojos son azules, claros como dos gotas de agua del más puro manantial e hipnotizadores y penetrantes, por lo que, en el fuego de sus ojos hay una fuerza de atracción que es imposible resistir; el único defecto en su angelical figura es que tiene la característica de tener los piecitos volteados hacia atrás, por lo cual deja los rastros en dirección contraria a la que ella sigue. Persigue únicamente a los niños, sobre los cuales ejerce una influencia perniciosa. Se puede decir que hay niños que nacen con esa "lisión", predispuestos a la persecución de la Madre de Agua, y desde bebes son atraídos y molestados por ella. El niño perseguido habla siempre de una niña linda que lo llama, sueña con ella, se despierta asustado y vive predispuesto siempre a ausentarse sólo, atraído por algo extraño. Cuando lo llevan a la orilla de las aguas se ve intranquilo, cree ver flores muy bellas flotando en la superficie; se abalanza sobre lo que cree ver dentro del agua e insiste en que tiene que irse, pues una niña lo llama con sus blancas manecitas; le da fiebre y diarrea y la conmoción lo enferma perniciosamente, y muchas veces muere, fuera de otras, que por un ligero descuido se pierde o se ahoga, raptado por la Madre de Agua. Para librar a un niño de esa fuerza maléfica hay que rezarlo, llevárselo al cura para que lo bendiga, colgarle escapularios, medallas, azabaches o abalorios indígenas del cuello; frotarlo con ajo o yerbas como la ruda y la albahaca. Además es necesario ofrecerlo en presentación a las "ánimas benditas" y procurar no llevarlo a la orilla de las aguas, por lo menos mientras crece y ya no es perseguido por el espíritu maligno. Los campesinos creen que la Madre de Agua surgió de una bella joven española que se enamoró de un apuesto joven indígena, con quien tuvo un niño. Cuando el padre de la joven tuvo conocimiento del amaño indígena-hispánico, hizo ahogar al niño frente a sus padres, y ante la bella española, mató al amante indígena. La madre desesperada decidió tirarse al río, convirtiéndose en una deidad del río, apasionada por los niños y en vengativa de la humanidad.

LA MADRE MONTE O LA MADRESELVA
Mito de origen indígena presente en casi todas las regiones de Colombia. La Madremonte es la divinidad de los montes, de los montes del llano. Es una mujer alta, corpulenta, elegante, robusta y de caminar ondulante, como si la meciera un suspiro de brisa. Sus cabellos de helechos y lianas son protegidos por un sombrero vistoso adornado con plumas y flores. Su piel está cubierta de suave musgo y de verdes hojas. Su larga melena que cubre su rostro, deja ver solamente sus grandes colmillos y ojos brotados y encendidos. Tiene brazos de bejucos y manos de tiernas ramas. Es la diosa guardiana de los montes, bosques espesos y selvas. Cuando se tala un árbol su corazón sufre y de sus ojos brotan lágrimas de rocío y es por esto que se enoja y se transforma persiguiendo a los cazadores, pescadores y aserradores de los bosques. Sus iras y persecuciones son terribles. Produce tempestades, vientos e inundaciones que destruyen las cosechas, ahuyentan los ganados, ahogan los terneros y causan toda clase de calamidades, hace perder a los niños vagos y desobedientes y los esconde debajo de las cascadas en las montañas. La Madre Monte persigue con saña a los que son dados a discutir maliciosamente por linderos y que destruyen las alambradas de sus vecinos y colindantes; es una asidua defensora de los limites correctos de las propiedades. Castiga a los que roban, a los que osadamente invaden el corazón de sus enmarañadas arboledas. También persigue a los hombres que andan en malos pasos haciéndolos perder en el monte y los pone a caminar durante horas porque su influencia se manifiesta por una especie de mareo o alucinación mediante la cual la víctima ve todos los lados del monte idénticos lo que le hace dificil encontrar la salida. Cuando se baña en la parte alta de los ríos siembra en ellos enfermedades y plagas. Para ahuyentarla, cuando se le encuentra de frente, hay que insultarla, no mostrarle miedo y lanzarle latigazos. Tambien se cuenta que para liberarse de las acometidas de la Madremonte es conveniente ir fumando un tabaco o con un bejuco de adorote o carare amarrado a la cintura o llevar pepas de cavalonga en el bolsillo o una varita recién cortada de cordoncillo, de chicalá o guayacán, a guisa de bordón; sirve así mismo, para el caso portar escapularios y medallas benditas o ir rezando la oración a San Isidro Labrador, abogado de los montes y de los aserríos. El mito es conocido en Brasil, Argentina y Paraguay con nombres como: Madreselva, Fantasma del monte y Madre de los cerros.

LA PATASOLA
El ser más terrible, sanguinario y endemoniado que perturbó jamás las mentes campesinas pues este personaje es casi considerado como una fiera o monstruo que tiene el poder de metamorfosearse a su antojo. La Patasola tiene la figura de una mujer hermosísima, sensual, codiciada por todos, de penetrante mirada y agresiva actitud, vive rodeada de culebras que semejan bejucos, camuflada en lo más oscuro de la selva, atalayando a los hombres para embrujarlos con su mirada, atraerlos hacia ella y satisfacer sus apetitos sexuales. Se cuenta que vaga por entre el corazón de las montañas gritando lastimeramente en busca del consuelo y engañando siempre con sus lamentos al que la escucha, quien cree, al oír la voces angustiosas, que es una persona perdida en la espesura e ingenuamente contesta sus gritos, con los cuales la atrae y ésta termina por devorarlo ferozmente. Dicen además, que era una mujer infiel a su esposo, quien al encontrarla con otro hombre, le cortó a ella una pierna y se la entregó a su amante, luego la tomó, la llevó al centro de la selva y allá la dejó abandonada para que muriera lentamente y pagara por su infidelidad. Empero, el prodigio de la selva no le permitió morir, su cuerpo sufrió varias mutaciones: perdió sus genitales, su única pierna quedó convertida en las garras de un oso y sus manos se alargaron de una forma grotesca. Como es de suponer, se dice que este personaje fue inventado por los hombres celosos para asustar a sus esposas infieles, infundirles terror y, al mismo tiempo, reconocer las bondades de la selva.